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memoria-vencidaSinopsis del editor

“Los relatos que componen este volumen investigan la relación entre la ética y las necesidades de supervivencia en un medio adverso. No son vidas de santos. Son episodios de historias cotidianas de la guerra civil española y de la inmediata posguerra, ámbito en el que los personajes de Memoria vencida -hombres y mujeres antifascistas- tienen ante sí el asedio del terror y la tristeza, el horizonte que dibuja la derrota. Sus vivencias, transmitidas mediante un peculiar estilo en el que respiran por igual la ternura y el distanciamiento, proporcionan la sensación de percibir el pálpito de un país sometido a las leyes de lo excepcional. Época, aquella, escasamente transitada por la literatura española contemporánea, se aborda en estos relatos huyendo tanto de la mitificación como del cinismo, a la búsqueda de una pulpa vital que sortea las trampas del recuerdo y del olvido.”

Zaragoza en la novela

Javier Delgado realiza en este libro un cuidadoso ejercicio de reconstrucción de cierta memoria zaragozana: el mundo de la clandestinidad comunista en el primer franquismo. Y lo hace con pleno acierto. El libro comienza con varios relatos cortos, monólogos de personas anónimas que cuentan cosas que les han sucedido, vinculadas a la represión franquista. Delgado reproduce a la perfección el habla popular zaragozana, hasta el punto de que los relatos parecen transcripciones de testimonios orales, bien pulidos y reelaborados. Dicho sea esto no en demérito del autor, sino al contrario, en alabanza. La crítica literaria española acostumbra a encarecer el uso del habla popular de los negros del Caribe o los malevos porteños, cuando lo hace un autor cubano o argentino, pero tiende a reprochar el uso de las hablas populares españolas cuando el autor es español, porque se considera cosa naturalista y garbancera. Sin embargo, Javier Delgado realiza en estos relaticos una fusión muy afortunada entre el fondo y la forma: las pequeñas miserias cotidianas, y humillaciones y quebrantos, causadas por el régimen franquista entre las gentes humildes que perdieron la guerra civil, narrados también por personas humildes y anónimas. Sin tremendismo, sin brutales torturas, sin cargar la mano, pero creando sabiamente aquella atmósfera de tristeza, grisura y angustias que para muchos españoles fue el franquismo.

La mitad del libro la ocupa un solo relato, “Testimonio”, la biografía de un comunista zaragozano que sale de la cárcel a principios de los años 40, con 24 de edad, recupera su profesión de maestro, regresa a la actividad clandestina, es condenado de nuevo a prisión, a la salida se reconvierte en conductor de tranvía, vuelve a la cárcel y rehace de nuevo su vida. Una vida entregada al partido, a la revolución, junto con su mujer, pero alejado de su hijo, que no comprende la vida ni la lucha de sus padres.

Más allá de la política, Javier Delgado recrea con maestría el ambiente en que se desenvuelve una familia afectada por la actividad clandestina de algunos de sus miembros, haciendo más hincapié en las relaciones personales que en los avatares políticos. El autor tiene buena mano para los diálogos, que fluyen con naturalidad, y para sembrar detalles, dudas, reflexiones íntimas que dan vida a los personajes y nos permiten verlos como personas reales, no como arquetipos. A buen seguro, este puñado de relatos son la destilación de muchas horas de charla y convivencia con viejos comunistas zaragozanos, tamizadas por la fina sensibilidad de Javier Delgado.

En todo el libro apenas podemos encontrar fugaces descripciones de lugares, aunque todos los relatos transcurren en nuestra ciudad. Pero en esta Memoria vencida podemos sentir con fuerza el hálito cenagoso de aquella Zaragoza de la posguerra.

La crítica ha dicho…

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